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Más que un comentario: Se fue el caudillo llanero
Opinión por Martín F. Mendoza Especial Para La Estrella De Tucsón
Friday, March 15, 2013 12:00 am

Qué ironía: antes renunciaría un Papa que Hugo Chávez dejara el poder en Venezuela por su propia cuenta. ¡Y mire usted que una renuncia del Obispo de Roma no había ocurrido en más de 600 años!

Venezuela -igual que México- ha sufrido perennemente de malos gobiernos, sólo que de una forma menos estable, un poco más desordenada, tal vez, incluso, menos "institucional", sobre todo hasta antes de 1960.

Precediendo a Chávez, la corrupción de sus gobernantes ha sido la marca de la casa, junto con un izquierdismo demagógico con intensidad variante hacia afuera, pero en realidad muy poco "revolucionario" hacia adentro.

Chávez, apoyado en toneladas de dólares generados por el petróleo estatal, "repartió" más a su pueblo. Sin embargo, la economía venezolana se ha dañado grandemente por su desprecio a la ortodoxia, su manera veleidosa de administrar al país y, en general, por su aterrador simplismo político-filosófico.

Su autodefinición como un hombre socialista y a la vez profundamente religioso nos puso ante una temible fórmula que conjunta características poco deseables a la hora de gobernar.

El esperado, no necesariamente deseado, fallecimiento del caudillo venezolano podría brindar una oportunidad para Venezuela de replantearse una salida de ese populismo trasnochado, rancio, que practicó "el Comandante" hasta el último día de su vida. Desgraciadamente, por lo que se ve, eso no pasará de momento. Su sustituto provisional, el vicepresidente Nicolás Maduro, al que por cierto no le tocaba serlo-¡pero, qué caray, en el gobierno venezolano todo se vale!- ha comenzado con ese tono estridente, escandaloso y francamente cursi con el que se condujo siempre la administración del comandante Chávez.

No sería remoto - y parece que así resultará- que hubiera continuidad chavista aun sin Chávez. Debemos recordar que la principal acusación de sus adversarios contra éste no fue precisamente que no hubiera ganado el poder en elecciones más o menos bien llevadas, ello a pesar de que su irrupción en el terreno político fuera como un militar golpista.

Una gran parte de sus compatriotas lo adoraron y podemos llamarle a esto de muchas formas, pero esa es la realidad venezolana, mucho más complicada que si estuviéramos hablando de cualquier otro déspota. El que Chávez se valiera de ello para ejercer el poder como y hasta cuando le viniera en gana, es otra historia.

Ahora, sus subalternos se asirán de la leyenda -o, ¿deberíamos decir del mito?- del comandante Chávez. Su cuerpo embalsamado al más puro estilo del Kremlin servirá como referente eterno -según ellos- de lo que debe ser Venezuela. Por cierto, siempre me ha llamado la atención la contradicción de que los máximos exponentes del materialismo científico fuesen tan dados a este tipo de simbolismos.

La realidad es que la enorme fuerza del Chavismo durará hasta que los mercados petroleros registren caídas prolongadas en sus precios. El derroche de los recursos energéticos con que esa nación fue bendecida -otros dirían maldecida- es el ilusorio centro y la torpe plataforma de Caracas. Recursos con que, por cierto, se ha beneficiado también, y tal vez más que nadie, el dictador Castro en Cuba al regalársele millones y millones de barriles del vital líquido venezolano.

Se pueden decir muchas cosas de Chávez, lo que no se vale y, sobre todo, no es correcto ni aporta nada ya es el proferir insultos contra su persona después de fallecido, como se ha escuchado por ejemplo en Estados Unidos e incluso en México por parte de agrupaciones políticas y algunos individuos en los medios.

De entrada, y como quiera que sea, falleció el Jefe de Gobierno -electo, no lo olvidemos- de la nación venezolana. Eso debería bastar para no "acelerarnos". Luego está el factor humanista, el cual reclama un mínimo de decencia y respeto hacia su persona.

Los chistes que de él se hacen en los programas de comedia son otra cosa, pues ese es el negocio de éstos. Cualquier otro análisis "serio" que injurie a la persona del "Comandante", del caudillo llanero, es objetable y falto de clase.

Contacte a Martín Mendoza al correo electrónico: mfmtuc@yahoo.com

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