¿Optimismo?

2014-01-01T00:00:00Z 2014-01-30T13:31:13Z ¿Optimismo?Por Martin F. Mendoza Arizona Daily Star
January 01, 2014 12:00 am  • 

Hace un par de meses aproximadamente, leía en la prensa al sur de la frontera una estupenda columna del músico, director de orquesta, y escritor mexicano Román Revueltas Retes en donde hacía una referencia a la “feligresía del optimismo idiota”, para referirse a aquella gente –mucha- que en todos los problema y vicisitudes de los demás veía “una oportunidad”, “una prueba” o “un punto de partida”.

Es decir, todos aquellos que por ignorancia, inocencia, pose, o deshonesta simulación incluso, pretenden hacer creer a los que están a su alrededor que es cosa de decidir ser “un ganador” y no “un perdedor” para que todos los abusos, engaños e injusticias que se van presentando en nuestra vida o en la de los demás se conviertan en acicates que “nos hagan crecer y ser mejores”.

No podría estar más de acuerdo con Revueltas. Ese chocante discurso que de entrada niega la esencia del mundo en el que vivimos, es proferido de igual manera por empresarios, artistas, políticos, gobernantes y en general por individuos en todos los ámbitos de la vida pública. Lo curioso es que precisamente por ser formulado generalmente desde terrenos privilegiados, a los que se puede haber llegado en forma legítima en algunas ocasiones, es irrelevante para la existencia de los que lo cantaletean. Ellos ya tienen asegurada la victoria.

En una tendencia que ha ido creciendo con fuerza ya desde hace por lo menos un par de décadas, ahora no sólo encontramos a ese “optimismo idiota” en las típicas posiciones de liderazgo que por ineptitud, flojera o perversa conveniencia pretenden convencernos de que “el camino al éxito lo traza cada uno de nosotros”, y nada más. Están también las hordas de “motivadores”, “conferencistas”, “coachs de vida”, “expertos en liderazgo”, etc. que han hecho del tráfico con las esperanzas de mucha gente un muy buen negocio.

Las teorías serias acerca de la motivación del ser humano, las cuales no son tan simples como aparentan, así como las complejas circunstancias o coyunturas sociales, políticas, económicas, culturales que conforman el medio ambiente en el que nos desenvolvemos los individuos, no son por lo general atendidas por esta multitud de charlatanes que lo mismo escriben libros y artículos de revista que no dicen nada, que parlotean simplezas en televisión y radio que no resisten el menor análisis a la luz de la psicología o de la sociología.

Viene al caso el tema en estos días en que inicia un nuevo año, algo que siempre será relacionado con un nuevo ciclo, con un nuevo comienzo. Es “temporada abierta” para aquellos que lucran con la ingenuidad de la gente, y los hay para todos los niveles y bolsillos.

No me malinterprete, por favor, el optimismo es lo mejor del mundo, siempre y cuando sea por un lado acompañado del conocimiento de la realidad alrededor de uno y surja desde dentro de nuestro ser, y no haya sido plantado superficialmente por palabrería hueca.

Volviendo más directamente a los temas que generalmente nos ocupan en este espacio, podemos decir que el 2014 no luce nada fácil, ni al sur ni al norte de la frontera. Será otro año difícil en lo económico, para lo cual no se observan soluciones mágicas, al contrario, los retos serán enormes. Ante ello, la batalla librada a diario por cada quien es lo fundamental, y claro, mantenernos informados, ya que la educación y la información son las armas esenciales de quienes aspiran a una mejor vida.

Hoy más que nunca es urgente que hagamos que en Estados Unidos deje de identificar a la población hispana como aquella a la que se le puede hablar con palabras bonitas y “motivarla” a creer. Después de todo, el refrán mexicano “lo que se ve no se juzga” es bastante sabio.

Contacta a Martín F. Mendoza en:

mfmtuc@yahoo.com.

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