Obamacare: cosas de nuestra época

2013-11-14T00:00:00Z 2013-11-14T10:40:10Z Obamacare: cosas de nuestra épocaPor Martin F. Mendoza Arizona Daily Star
November 14, 2013 12:00 am  • 

Más que en un serio predicamento se encuentra el presidente Barack Obama debido a los enormes problemas surgidos en relación a la nueva ley de cuidados de la salud, mejor conocida como “Obamacare”.

Tales contratiempos no sólo representan un gigantesco reto para su administración, sino que ponen en riesgo lo que en la política estadounidense se conoce como el “legado” presidencial. Es decir, aquellos logros que mejor describen y caracterizan la filosofía, las prioridades y, claro está, los resultados y el balance de un Presidente. En otras palabras, aquellos éxitos con los que más consiguió impactar positivamente la vida del ciudadano promedio.

Desde que se echó a andar el programa el 1 de octubre hay dos grandes vertientes temáticas que le están causando grandes dolores de cabeza a los funcionarios del gobierno federal encargados del Obamacare. El de más fondo tiene que ver con los casi cinco millones de pólizas de seguro individuales que han sido canceladas por no cumplir con los criterios de la nueva reglamentación. En muchos de esos casos, en realidad la única posibilidad de que esas personas queden cubiertas es adquiriendo una nueva póliza considerablemente más cara.

Aquí el Presidente sí había desinformado a la gente, aunque en realidad las cosas no podían haber sido de otra manera. El nuevo sistema de salud está diseñado así, para funcionar como un gran compensador en términos financieros entre la gente que sí pude pagar su seguro y la que necesita de los subsidios. De este tema comentaremos más adelante.

Hoy nos queremos referir al otro, al que tiene que ver con el fracaso –al menos inicial- del sitio de Internet que serviría como portal de acceso para la inscripción de la gente que no cuenta con cobertura.

Como usted seguramente ya lo sabe, tal página de Internet ha sido la más rotunda de las decepciones. Este es un tema 100 por ciento técnico, sin tener nada que ver con los criterios o políticas que dieron forma al nuevo sistema de salud.

Aquí no tendría por qué haber discusión. Guste o no Obamacare, el portal de Internet a través del que se accede al Intercambio de Planes de Seguro debería funcionar, recabar la información de la gente, ofrecer opciones y llevar a cabo el registro. Desde el punto de vista cibernético no ha operado correctamente desde que inició y lo único que el gobierno puede hacer es lo que ya hizo: comprometerse a subsanar sus deficiencias y a que funcione eficientemente para que todo mundo obligado a inscribirse en algún plan de seguro de salud lo pueda hacer antes del nuevo plazo límite: 31 de marzo del 2014.

Pero.. ¿Qué es lo que pasó? ¿Cómo es posible que el proyecto consentido del gobierno del país más poderoso sobre la faz de la tierra se encuentre en entredicho no por su sustancia sino por problemas técnicos?

¿Falló el diseño, la ejecución? ¿La supervisión? Todo esto es algo que se antojaría prácticamente imposible, pues para que haya sucedido es obvio que más de una persona, grupo u organización fallaron de la forma más lamentable, que tanto funcionarios como contratistas externos del gobierno se combinaron de la más aterradora de las maneras para llevar a cabo semejante despliegue ya no de incompetencia, sino de franca irresponsabilidad.

Sin embargo, si lo pensamos muy bien, y por más increíble que en un primer momento pudiera parecerlo todo, la triste realidad que debe movernos a la reflexión es que esto puede ser considerado ya un signo de nuestros tiempos, de nuestra época.

Es decir, que en independencia y encima de posturas políticas, ideologías y formas de pensar acerca de cómo se deben de hacer las cosas (y vaya que Obamacare dio y sigue dando pie a desacuerdos de fondo), la irresponsabilidad, la desfachatez y hasta la deshonestidad en lo más fundamental en realidad están ya en todas partes, en todos los niveles. Éstas son cada vez más componentes de la cultura nacional y pueden acabar degradando o al menos empañándolo todo. Incluido queda aquí el proyecto más importante para el Presidente de Estados Unidos. Ni más ni menos.

¿Qué podemos esperar entonces todos los demás en nuestra vida diaria?

Contacta a Martín Mendoza en mfmtuc@yahoo.com

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