Más que un comentario: Liderazgo

2013-04-26T00:00:00Z Más que un comentario: LiderazgoOpinión por Martín F. Mendoza Especial Para La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star

En los últimos días han llamado en gran forma mi atención dos espacios periodísticos aparecidos en la prensa nacional y que se relaciona, bastante con aquello a lo que podemos llamar liderazgo en los políticos, específicamente en políticos latinoamericanos.

El prestigiado periodista Andrés Oppenheimer escribía el otro día en su columna a propósito de la necesidad de corregir el uso de ciertas expresiones en las notas periodísticas de la agencia The Associated Press. Se ocupó de varios casos comunes, entre otros de aquella que denomina -erróneamente, en su forma de ver- como "presidente" o "líder" a los jefes de Estado de las naciones, en independencia de que sean democráticamente elegidos o no, incluso sin considerar que algunos de ellos pueden fácilmente ser encuadrados como dictadores.

No estamos de acuerdo. Una cosa es lo ideal y otra la definición real, y en ese sentido tanto en el idioma inglés como en el español el presidente -o president- es aquel que preside, que encabeza, en independencia de la forma en que haya llegado a dicha posición. Mucho menos estamos de acuerdo con lo que Oppenheimer entiende por "líder", un término todavía más amplio, menos concreto que el de presidente.

El periodista argentino nos plantea como mutuamente excluyentes los conceptos de dictador y de líder, y cita ejemplos que efectivamente constituyen una muestra representativa de algunos dictadores de todo el orbe, incluido Raúl Castro en Cuba. El problema es que no parece comprender que las características que definen al liderazgo no se amarran necesariamente con determinadas posiciones formales, mucho menos con el carácter de democráticas que éstas pudieran tener. Es así, entonces, que el carisma y los demás rasgos que un líder posee y de los cuales no existe una lista en específico es lo que hace que la gente lo siga.

Se han escrito millones de páginas al respecto, con infinidad de teorías sobre las características que definen al liderazgo. Sin embargo, en ninguna de ellas se asocia a éste ni con determinadas posiciones formales ni con la forma en que se accedió a ellas. Tampoco con la nobleza o la ausencia de ésta en sus causas.

De hecho, entre más nefasto sea, por ejemplo, un dictador, más probable es que posea al menos algunos rasgos de líder, porque sin ellos simplemente no hay ejércitos ni armamento que lo pudieran sostener en el poder.

Volviendo con Cuba, no pudiéramos estar más de acuerdo con lo repulsiva que resulta la tiranía de los Castro, especialmente el caso de Fidel. Sin embargo, negarle a éste sus dotes de líder, de enorme líder, no nos conduce a ninguna parte y sencillamente refleja el habernos permitido pensar con el estomago más que con la cabeza. La verdad es que al estudiar el liderazgo y sus características, en las escuelas de negocios inclusive, frecuentemente se acude a casos como el de Hitler o el de Mao Ze-dong. Liderazgo no equivale a legitimidad ni a justicia, y es ahí en donde hay que tener mucho cuidado.

La otra nota proviene de la revista Time y sus listas "de personas influyentes", las que al igual que "la persona del año", a veces sólo nos sirven para ver qué tan "fuera de toque" con la realidad están algunas organizaciones periodísticas.

Todo un homerun del brillante pero frecuentemente demagogo Bill Richardson.

¡Mira que atribuir a Enrique Peña Nieto, presidente de México, el carisma de Ronald Reagan y el intelecto de Barack Obama! De plano no se midió. Si no fuera cómico por ridículo, resultaría incluso ofensivo.

Guste o no a muchos, Reagan fue "el gran comunicador". ¡Vaya, pues, un verdadero líder! Si algo distingue a Barack Obama es su intelecto, el cual muy seguido le funciona perfectamente para los pretextos y las excusas. Peña Nieto está muy, muy por debajo en ambos aspectos. Es más, ¡intelectualmente está en la calle!

¿Presidentes de México con enorme carisma y a la vez con alto intelecto? En el periodo postrevolucionario: Miguel Alemán, José López Portillo y Carlos Salinas, los tres, por cierto, de tristes recuerdos por mentirosos y por ladrones, no por grises, torpes o ignorantes. En otras palabras: ¡No por falta de liderazgo! ¿Ah verdad?

Contacte a Martín Mendoza al correo electrónico: mfmtuc@yahoo.com

Copyright 2014 Arizona Daily Star. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.

Featured businesses

View more...