Más que un comentario: ¿Inoportuno?

2013-03-27T00:00:00Z 2013-03-27T17:20:58Z Más que un comentario: ¿Inoportuno?Opinión por Martín F. Mendoza Especial Para La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star

En semanas recientes se han venido escuchando bastantes expresiones de desaprobación en relación a que el Departamento de Seguridad Interna haya liberado a más de dos mil 200 inmigrantes indocumentados en toda la nación (en Arizona aproximadamente 300) que se encontraban en centros de detención migratoria.

Ello en anticipación a los problemas presupuestales que ya vive el país y que han obligado a muchas agencias a recortar gasto en donde sea posible. No sorprenden ni nos referiremos hoy a las típicas opiniones de los políticos y líderes de opinión antiinmigrantes.

Hoy, lo que vale más la pena observar es que hay bastante inconformidad al respecto también entre muchos pro inmigrantes, ya que ven dicha medida como muy "inoportuna", para sintetizar todo lo que han dicho y escrito.

La razón expuesta para verlo así es -en pocas palabras- que políticamente no cae bien en la sociedad estadounidense una medida de este tipo cuando se está intentando de nuevo que una reforma migratoria sea discutida y aprobada en el Congreso durante el presente año.

Se argumenta que lo único que se obtendrá es que el ciudadano promedio desconfíe aún más del gobierno cuando de hacer cumplir las leyes y cuidar la seguridad pública se trate, y por lo tanto se pudieran erigir barreras aún más grandes en contra de la reforma migratoria.

Tal postura originada en cobardía política -en el mejor de los casos- o de plano en estrategia equivocada, adolece de una falla fundamental: no atiende la historia reciente del asunto y sólo sería válida si dicha historia -el arduo y doloroso camino hacia una reforma migratoria- fuese aunque sea un poco distinta a lo que en realidad ha sido.

De entrada, la autoridad que llevó a cabo la medida la ha explicado en términos estrictamente presupuestales, ¿por qué no partir de ahí? Además, asegura que -salvo errores humanos siempre posibles- se liberó a gente que no representa ni un peligro a la seguridad pública ni un riesgo de seguridad nacional… En otras palabras, estamos hablando de que mayoritariamente es gente que, para empezar, no tendría por qué estar ahí, ya que está resistiendo una deportación precisamente por tener argumentos a su favor para ello.

Además de que esos perfiles -de nuevo, de la mayoría- son precisamente aquellos a los que la administración Obama se comprometió a no perseguir, disposición que "increíblemente" es acatada sólo por los funcionarios y agentes a los que les viene en gana hacerlo, lo cual, también hay que decirlo, no preocupa mayormente a la Casa Blanca.

¿Desde cuándo la retórica alrededor de la inmigración indocumentada reacciona a transacciones con cierta lógica política? ¿Desde cuándo consiste en algo distinto al inmigrante indocumentado siendo embestido por una locomotora a la que la razón la tiene sin la menor preocupación? ¿Desde cuándo es cierto que la mayoría de los estadounidenses se opone a una solución justa?

Es verdad, si en realidad se logra algo -y este es un enorme "si"-, sabemos que no se puede ganar de todas, todas. Es importante entender que habrá que sacrificar algo, tal vez mucho de aquello que sería una real solución justa, pero eso de ninguna manera significa que cuando el inmigrante recibe aunque sea de "rebote" un poco de aire fresco, sean sus mismos defensores los que griten ¡Cuidado, ni eso hemos ganado! ¡No hagamos enojar a los fanáticos!

De plano, eso no se vale.

Si el ICE dijo que las razones fueron presupuestales y que sólo se liberó a gente que no representa peligro alguno, ¡dejémoslos que asuman sus palabras y las defiendan ante quien sea necesario!

¿Les pareció "inoportuna" la liberación de inmigrantes indocumentados cuyos procesos de todas formas siguen su curso?

Déjeme decirle, estimado lector, qué es inoportuno. Inoportuno es que a estas alturas la causa de encontrar justicia para esta infamia que es la persecución al inmigrante indocumentado sea liderada aún por políticos (profesionales o aspirantes) que no sepan cuándo apretar y cuándo aflojar, que no entiendan cuándo pedir y cuándo dar, y sobre todo que no sepan quedarse callados cuando aquel por el que tanto dicen preocuparse recibe -aunque sea por casualidad, y no precisamente por justicia- una bocanada de oxígeno. Eso sí es inoportuno.

¡Felices pascuas!

Contacta Martín Mendoza en mfmtuc@yahoo.com

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