Más que un comentario: Francisco

2013-03-21T00:00:00Z Más que un comentario: FranciscoOpinión por Martín F. Mendoza Especial Para La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star

La designación de Jorge Mario Bergoglio como el nuevo Papa difícilmente podría lucir mejor y ofrecernos mayores esperanzas a los católicos de todo el mundo.

El Papa Francisco nos presenta una serie de características que nos llenan de optimismo, nos refrescan y nos indican que la Iglesia ha calculado perfectamente su jugada y hasta el día de hoy la está ejecutando con maestría. De entrada, su biografía, su personalidad y anecdotario -que ya comenta ampliamente la prensa- y, por supuesto, el hecho de que pertenezca a la orden Jesuita, nos hacen pensar en un hombre humilde, no sólo capaz de hacer de lo espiritual el centro de su trabajo sino también de comunicar, contagiar y hasta exigir lo mismo del resto de la jerarquía eclesiástica.

No podemos ocultar el amor por lo terrenal y lo material de muchos de los hombres de Dios. En México, por ejemplo, sabemos muy bien de eso, pues podemos enumerar casos como los de los cardenales Norberto Rivera y Sandoval Íñiguez o del Obispo Onésimo Cepeda como un trío que nos recuerda todo menos al Espíritu Santo.

Lo latinoamericano y lo argentino es otro motivo de regocijo. Por un lado, ya le tocaba a la región que le hicieran buena la "enorme membresía" -si me permite usted la expresión- que le aporta a la Iglesia, y que esto sea a su vez factor para recuperar aunque sea un mínimo de su relevancia perdida en el mundo actual.

Por otra parte, el que sea argentino es motivo de doble júbilo, ya que por supuesto que la tierra de las pampas, tan católica, así como tan rica en cultura y tradiciones -además, claro, de potencia futbolera- merece el orgullo de que uno de sus hijos sea el Vicario de Cristo. No es justo que general y comúnmente se le asocie sólo con sus políticos tan dados a la demagogia, al teatro y a la corrupción. Y aquí contamos tanto a militares como civiles, tanto a dictadores como electos democráticamente.

Sin ir muy lejos, ahí está su actual presidenta, Cristina Kirchner, tan falaz y altanera como su fallecido esposo Néstor, que ocupó la misma posición y con quienes el Papa Francisco tuvo, como cardenal Bergoglio, encontronazos fabulosos. Doña Cristina no le tiene precisamente -como no le tuvo don Néstor- mucho amor al hoy Papa. Peor para ella, pues su mediocre gestión gubernamental no es pieza ante la alegría para el pueblo argentino de haber parido a un Papa.

Más le vale cuadrarse y dejarse de berrinches como el del día del cónclave en el Vaticano, en que tardó tanto en reaccionar y felicitarlo.

Finalmente, el Papa Francisco, al mismo tiempo que un religioso carismático, familiarizado y con gran comprensión de las formas de comunicación, incluyendo las que ofrece la tecnología actual, es un conservador en cuanto a la Doctrina de la Iglesia Católica. Una muy esperanzadora perspectiva.

La Iglesia esta urgida de mejores y más eficientes formas de alcanzar a los hombres y mujeres del mundo, sin que ello tenga absolutamente nada que ver -como tanto nos lo han querido vender en los últimos años- con modificar la esencia de sus mandatos espirituales. El que la Iglesia y sus hombres nos hayan fallado en asuntos y temas tan graves y de una forma tan deplorable no es debido a su doctrina, sino a pesar y por sobre de ésta. Que no nos confundan.

En lo personal, quisiéramos ver que al Papa Francisco no le tiemble la mano al momento de hacer justicia y de corregir muchas de las abominables faltas en que han caído -y seguirán cayendo- muchos de los miembros de su jerarquía, pero ello nada, absolutamente nada, tiene que ver con los principios fundamentales del catolicismo, con los que, por cierto, podemos cada uno de nosotros estar o no de acuerdo.

Parece que se nos olvida que el catolicismo no nos gobierna, sólo nos plantea y nos ofrece una forma de vida con preceptos que podemos llevar cada quien a determinado nivel de cumplimiento. Tratar de cambiar la doctrina de una religión en cualquier nación no teocrática es algo absurdo o que, muy probablemente, persigue fines políticos siniestros y ulteriores a los que se confiesan.

Contacta a Martín Mendoza en el correo electrónico mfmtuc@yahoo.com

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