¿Celebraciones?

2013-09-20T00:00:00Z ¿Celebraciones?Por Martin F. Mendoza Arizona Daily Star
September 20, 2013 12:00 am  • 

Recién pasados los festejos por un aniversario más de la Independencia de México, resulta interesante por el momento político actual el hacer una rápida lectura de los mismos, los cuales en verdad no nos causan sorpresa alguna. Demos una revisión tanto a lo sucedido en la Cd. de México como en la capital del vecino Sonora, la ciudad de Hermosillo.

En el Zócalo de la Ciudad de México, centro histórico y político de la nación, Enrique Peña Nieto dio un más bien “deslucido” Grito. Si bien todavía no se puede culpar a su gobierno de enormes desaciertos o perjuicios para el país, es claro que las en realidad tímidas reformas propuestas –energética, educativa y fiscal– enfrentan una fuerte oposición, producto más que nada de la manipulación ideológica que de una respuesta informada por parte de muchos mexicanos.

Las tres tienen que ver con atavismos que no son fáciles de tocar. Será por ello que aun en caso de que se implementen, no es mucho lo que cambiaría en esos tres aspectos de la vida nacional mexicana.

La lluvia que caía copiosa tampoco daba mucho pie a la celebración desbordada y más bien recordaba la emergencia que se está viviendo en algunas regiones del país con los fenómenos meteorológicos que están inundando diversas poblaciones, incluida la ciudad de Acapulco en la costa del Pacífico. El Presidente tuvo que atender esos asuntos al tiempo que se hacía presente en las celebraciones.

Es de subrayarse que tan sólo dos días antes, el Zócalo había sido desalojado, interviniendo la fuerza pública para sacar a los maestros, de Oaxaca y Chiapas principalmente, que todavía quedaban acampando y manifestándose en él como protesta por la propuesta de reforma educativa.

La decisión de los gobiernos tanto federal como de la ciudad tuvo lugar, a los ojos de muchos, con bastante demora, ya que tanto la toma del zócalo como otras acciones encaminadas a dislocar la vialidad citadina estaban haciéndoles la vida muy difícil a quienes no necesita todavía mas problemas que los que ya tienen: empleados, pequeños comerciantes y, en general, gente que vive de su trabajo diario, o sea, las mayorías.

En donde sí la cosa se puso bastante curiosa es en Hermosillo, pues el que sin duda puede ser considerado desde ya el peor gobierno en la historia de Sonora llevó a cabo “circo, maroma y teatro” para evitar al gobernador Guillermo Padrés Elías un mal rato debido a las manifestaciones de protesta que se habían estado cocinando a través de las redes sociales para una de las ceremonias más solemnes en las que un político mexicano puede participar: “El Grito”.

Por supuesto que si usted no tiene vínculos familiares o amistades cercanas por allá, tal vez no se entere bien a bien de lo sucedido, ya que la prensa local hermosillense en general –con ciertas excepciones- ha reportado muy tímidamente lo sucedido. Usted sabe, difícil cuando la publicidad gubernamental representa ingresos significativos “pegarle al que paga”.

De la mayoría de los medios en español arizoneses, olvídese, ya que al respecto, lo suyo son las relaciones públicas y no el real análisis político y social del otro lado de la frontera.

La instalación de un cerco alrededor de la Plaza Zaragoza, sede del tradicional acto, al interior del cual sólo podían acceder los “invitados” del gobierno, dejó por fuera del corral a “la raza”, que tanto dicen adorar los funcionarios azules. Un espectáculo artístico con Lupita Pineda fue, aparte de una novedad, el distractor principal del así llamado “Nuevo Sonora”.

Lo más cómico, si no fuera por la tragedia que representa, es el “madruguete” que se dio con El Grito, adelantándose sin aviso por una hora para agarrar “fuera de base” a la gente. Sin duda alguna que una falta de respeto al Gobernador, como la que se estuvo planeando en Sonora (al estilo e inspirada en la que ocurrió el año pasado contra el gobernador Emilio González en Jalisco, sintomáticamente también panista) es por lo menos bastante cuestionable.

Sin embargo, no lo es más que el hecho de que un gobernante ande “a salto de mata” eludiendo multitudes sólo porque sabe de antemano que las expresiones de desapruebo a su gestión serán enormes. Si usted se pregunta si el Gobernador de Sonora estuvo presente al siguiente día, 16 de septiembre, en el también tradicional desfile cívico-militar, la respuesta es no. Se ocupó en otras cosas.

Contacta a Martín Mendoza al correo electrónio: mfmtuc@yahoo.com.

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