Camino equivocado para la reforma migratoria

2013-07-06T00:00:00Z Camino equivocado para la reforma migratoriaOpinión por Rubén Navarrette Arizona Daily Star
July 06, 2013 12:00 am  • 

SAN DIEGO.- Los que quieren arreglar el sistema migratorio han trabajado en él durante 12 años. Las organizaciones conocidas como el "Complejo Industrial de la Reforma Migratoria" gastaron millones de dólares en criticar a los republicanos.

Defensores de los inmigrantes escribieron cartas, firmaron peticiones, discaron números del Congreso, llamaron a programas de radio y aparecieron en televisión. Ocho senadores de ambos partidos forjaron un acuerdo. El Senado pasó tres meses preparando el producto.

Y, al final, todo lo que tenemos es esta horrorosa propuesta de ley.

Gracias a la enmienda del "Aumento de efectivos en la frontera", patrocinada por los senadores republicanos Bob Corker y John Hoeven, lo que tenemos es una propuesta que beneficiará parcialmente a alrededor de la mitad de los 11 millones de inmigrantes ilegales que están actualmente en Estados Unidos. Según los analistas políticos, sólo unos seis millones de inmigrantes probablemente cumplan los requisitos para obtener categoría legal, ser capaces de pagar las tarifas, pasar los chequeos de antecedentes o quedarse suficientemente tiempo para aprovechar el beneficio.

Todo ello viene con un precio alto. La propuesta hará mucho daño a las relaciones EU-México, al tratar a nuestro vecino como un agresor y, probablemente, pondrá en peligro la vida de los que viven a lo largo de la frontera mexicano-americana, tanto residentes estadounidenses como inmigrantes, que podrían intentar entrar a Estados Unidos ilegalmente en años futuros. El peligro proviene del hecho de que habrá muchos más agentes de la Patrulla Fronteriza vigilando la frontera sur, lo que podría incrementar las chances de altercados violentos.

La propuesta del Senado se especializa en crear divisiones. Divide a los republicanos entre los que desean tender lazos hacia los hispanos y los que piensan que los hispanos son una causa perdida para el Partido Republicano.

Pero la propuesta de ley también divide a la coalición que apoya la reforma migratoria. Separa a los inmigrantes mexicanos, para quienes los resultados son importantes, de los mexicano-americanos, que se sienten cómodos adoptando riesgos con una ley que no los afecta tanto como afecta a otra gente.

Divide a los Dreamers, que están seguros de obtener categoría legal, de sus padres, la mayoría de los cuales no obtendrá nada. Separa a los que desean una política eficaz, de los que están dispuestos a aceptar migajas como si fueran un festín.

Divide a los inmigrantes mexicanos, que ya están en Estados Unidos y no deben preocuparse de las consecuencias humanas que surgen de la militarización de la frontera, de los que aún están en México y cuya ruta a los Estados Unidos se volverá mucho más peligrosa.

Finalmente, existe la gran división entre los inmigrantes reformistas, que desean apostar todo a esta propuesta de ley, y los que quieren echar sus cartas, levantarse de la mesa y buscar otra partida en el camino.

Cuéntenme entre los que están listos para irse.

Esto es lo que pasa cuando los legisladores se salen de sus zonas de comodidad. Ni Corker, de Tennesseee, y Hoeven, de Dakota del Norte, viven cerca de la frontera mexicoamericana.

Si uno no comprende la frontera, no puede protegerla. Lo único que puede hacer es empeorar una situación de por sí mala.

La enmienda propone completar 700 millas de muralla fronteriza. Su enmienda también brinda a la Patrulla Fronteriza lo que dicho organismo ha expresado no querer: más personal.

La enmienda duplicaría el tamaño de la Patrulla Fronteriza de 20 mil a 40 mil -o alrededor de tres veces el personal del FBI. Por lo menos la mitad de ese ejército estará en la frontera mexicoamericana. Muchas de esas "camisas verdes" vendrán de todo el país y serán tan analfabetos en lo relativo a los matices culturales de la frontera como los senadores que han provisto de la financiación para contratarlos.

Probablemente se derrame sangre. Un informe de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense (National Foundation for American Policy) halló que las muertes a lo largo de la frontera mexicoamericana han aumentado un 27 por ciento entre 2011 y 2013.

Durante el gobierno de Obama, la Patrulla Fronteriza ha sido criticada por el uso excesivo de fuerza. Uno de los muertos fue Anastasio Hernández Rojas, quien falleció en 2010 tras ser golpeado y disparado con una pistola eléctrica, por un enjambre de agentes de la Patrulla Fronteriza, al sur de San Diego. Hay más historias de horror en camino.

El país necesita una reforma migratoria. Esto no lo es.

La dirección electrónica de Ruben Navarrette es ruben@rubennavarrette.com.

© 2013, The Washington Post Writers Group.

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