La Coyotada: La Cuna de la Revolución

2013-11-16T00:00:00Z La Coyotada: La Cuna de la RevoluciónAgencia Reforma México Arizona Daily Star
November 16, 2013 12:00 am  • 

MÉXICO, DF.- La Coyotada, pequeña comunidad ubicada en el poblado de Río Grande, en el Municipio de San Juan del Río en el estado de Durango, es la tierra donde por primera vez viera la luz Francisco Villa, héroe de la Revolución Mexicana.

Doroteo Arango, su verdadero nombre, nació en La Coyotada el 5 de junio de 1878, fue hijo de Agustín Arango y Micaela Arámbula; tuvo cuatro hermanos: Martina, Mariana, Antonio e Hipólito.

Fue a los 16 años de edad cuando lesionó a Agustín López Negrete, quien intentaba violar a su hermana Martina, por lo que tuvo que huir del pueblo. Desde entonces, se convirtió en prófugo de la justicia y cambió su nombre por el de Francisco Villa.

La casa donde nació Doroteo Arango se encuentra actualmente convertida en un museo al que acuden turistas, sin embargo, sigue siendo una humilde construcción de adobe.

La Coyotada casi ha desaparecido, ya que solamente viven 14 habitantes que ocupan tres pequeñas casas de adobe, señala Donato Güereca Violante, vigilante del museo en honor a Francisco Villa.

La Coyotada prácticamente sobrevive gracias al héroe de la Revolución. A un lado de la casa en donde nació el revolucionario se erigió un monumento de varios metros de alto en su memoria, y al frente se ubica un museo, en el cual únicamente se pueden apreciar fotografías.

“Son pocas las personas que vienen en el transcurso del año, pero para el mes de junio, día de su nacimiento, y para el 20 de junio, día de su muerte, viene mucha gente”, comentó Güereca Violante.

Los caminos de acceso se encuentran en regulares condiciones, ya que la carretera es una angosta cinta asfáltica de metro y medio de ancho, intercalada con espacios de terracería.

La comunidad se encuentra a dos horas aproximadamente hacia el norte de esta capital y también es posible llegar por avioneta y helicóptero.

La Coyotada es un hermoso espacio verde con árboles de diversos tipos.

Hoy en día todo movimiento de pueblo ha terminado, sólo existe una pequeña escuela primaria a donde concurre la niñez de otros dos pueblos aledaños.

“Poco a poco han ido emigrando los pobladores de La Coyotada a buscar mejores opciones de vida en la ciudad; este lugar es conocido únicamente porque aquí nació Villa”, explicó el vigilante.

La casa donde nació el general Villa mide aproximadamente 15 metros de frente por 2.5 metros de profundidad, espacio en el cual se encuentran tres habitaciones y la cocina.

A la fecha se mantiene la estructura original pintada en blanco, las puertas y algunos de los utensilios que están expuestos son originales.

“De la estructura original de la casa de Villa, únicamente fueron cambiados los techos, porque los reales ya eran muy viejos y debido a las inclemencias del tiempo ya se habían venido abajo”, dijo.

La casa de La Coyotada se ha intentado convertir en museo, pero en realidad son muy pocas las cosas que pertenecieron al llamado Centauro del Norte, por esta razón no ha sido posible hacerlo.

“Doroteo Arango fue detenido por vez primera cuando tenía 12 años de edad porque fue sorprendido por el capataz robándose sandías y elotes para llevar a su casa algo qué comer”, dice Donato.

Subrayó que fue en La Coyotada en donde vivió hasta cumplir los 13 años de edad, para luego marcharse a la comunidad de Río Grande, en donde trabajó como leñador y posteriormente se dedicó al comercio, actividad que lo habituó al manejo de las cuentas y le permitió conocer otros espacios.

Cuenta la historia que hacia 1894 se encontraba en la hacienda El Gogojito, en el Municipio de Canatlán, y que fue ahí cuando al regresar de una faena, vio cómo el patrón Agustín López Negrete intentaba abusar de su hermana Martina.

En la tierra de Villa se comentan muchas cosas sobre su personalidad, robaba, posteriormente se unió a unos gavilleros (jornaleros), y luego a la Revolución en donde luchó por su tierra.

Francisco Villa ha sido el único invasor de los Estados Unidos, el Gobierno de aquel país otorgaba una recompensa de 5 mil dólares por entregarlo vivo o muerto.

Cuenta la leyenda también que Francisco Villa era muy enamorado y que llegó a tener cientos de mujeres y cientos de hijos, tantos, que se ignora el paradero de casi toda su descendencia.

Pedro Ávila Nevárez, presidente de la Asociación Francisco Villa, asegura que algunos de sus hijos radican en la Ciudad de México y señala que efectivamente el Centauro del Norte era muy enamorado.

“Platican las abuelas que cuando Villa entraba a algún poblado, a todas las muchachas de edad casamentera las escondían para que no se las llevara, incluso se dice que abusó de muchas mujeres”, comentó.

Los historiadores han plasmado en libros que Villa era un hombre trabajador de fuerte carácter, que siempre obtuvo lo que se propuso y que si en alguna ocasión tuvo que huir de la justicia, fue porque las circunstancias lo obligaron, pero que sin embargo, siempre fue un hombre que luchó por su tierra.

En La Coyotada existe la creencia de que Villa fue sepultado sin cabeza en el Estado de Chihuahua y que ésta se encuentra en alguna parte del vecino país del norte.

“Los duranguenses solicitaremos ante las autoridades que corresponda, que los restos del general Villa sean trasladados en la Rotonda de los Hombres Ilustres a la Ciudad de México, porque merece este honor y porque luchó por México, fue uno de los héroes que nos dieron patria”, asegura Ávila Nevárez.

Finalmente, ni en La Coyotatada ni en San Juan del Río vive descendiente alguno del General Villa.

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