Guatemaltecos en Tucsón esperan justicia

2013-04-11T00:00:00Z 2013-04-11T15:04:38Z Guatemaltecos en Tucsón esperan justiciaPerla Trevizo La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star
April 11, 2013 12:00 am  • 

Para Sebastián Quinac, el juicio por genocidio del ex dictador guatemalteco sacará a relucir un oscuro capítulo de la historia de su país.

Sin embargo, permanece cautelosamente optimista, dijo el residente de Tucsón, quien huyó en 1983 luego de algunos de los años más violentos de una guerra civil que dejó a más de 200 mil muertos.

Efraín Ríos Montt, de 86 años, es el primer ex jefe de Estado en ser juzgado por genocidio en su propio país, y en el lugar donde ocurrieron los crímenes.

Se le acusa de ser responsable de la muerte de mil 700 indígenas que se mataron durante los 17 meses que gobernó.

Su ex jefe de inteligencia militar, José Mauricio Rodríguez Sánchez, también ha sido acusado de los delitos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.

El juicio comenzó el 19 de marzo en Ciudad de Guatemala con los testimonios de víctimas de las masacres y expertos. Elizabeth Oglesby, profesora adjunta de la Universidad de Arizona en el Centro de Estudios Latinoamericanos, es una de aproximadamente 50 testigos-peritos y testificará en las próximas semanas.

Una comisión patrocinada por las Naciones Unidas estima que más del 80 por ciento de las víctimas durante el conflicto de 36 años que finalizó en 1996 fueron indígenas de etnia maya.

Oglesby estima que hubo más de 600 masacres en Guatemala entre 1981 y 1983, y más de la mitad se concentraron en la provincia de Quiché.

Ella ha investigado las poblaciones desplazadas al norte de Quiché, donde está enfocado el juicio por genocidio, junto con las secuelas del conflicto armado.

Entre el 70 y 80 por ciento de los pueblos de la región maya de Ixil, en El Quiché, fueron destruidos, y unas 30 mil personas se vieron forzadas a huir a las montañas, donde el ejército las siguió persiguiendo, comentó.

Quinac dice que es afortunado de que nada le pasó a su familia.

En esa época, él entrenaba a líderes comunitarios en el altiplano occidental, que incluye la provincia de Quiché.

La mayoría de los 46 líderes comunitarios con los que trabajaba su equipo fueron secuestrados, torturados y algunos hasta asesinados.

Tres de los trabajadores también fueron secuestrados, y dos de ellos no sobrevivieron.

Han pasado 30 años, y aún se acuerda del nombre y apellido de cada una de las víctimas, la fecha en que desaparecieron y cuándo fueron encontrados -si es que aparecieron.

Y recuerda vívidamente los cuerpos desmembrados, las orejas, narices, pechos que cortaban y tiraban al río. Aún ve a los soldados agarrando a los niños por los pies y aplastando sus cabezas contra las rocas. Y a una mujer que quemaron viva al lado de la calle.

"Es algo que está en tu mente constantemente", comentó.

CERCA DE CASA

En la década de los ochenta, Tucsón recibió atención nacional por iniciar el Movimiento Santuario (Sanctuary Movement), donde grupos religiosos albergaban a centroamericanos que estaban huyendo de las guerras civiles respaldadas por Estados Unidos.

En 1999, el presidente Bill Clinton les pidió disculpas a los guatemaltecos por el papel que jugó Estados Unidos en el apoyo de la campaña contra el terrorismo, la cual incluyó la capacitación de agentes y ayuda monetaria.

Pero una disculpa no es suficiente, dijo Linda Green, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UA.

"Es absolutamente crucial que se tome responsabilidad", añadió Green, quien es esposa de Quinac.

Con la ESPERANZA de que se haga JUSTICIA

Guatemala es un país donde la mayoría de los crímenes no se resuelven, pero se va a enjuiciar al ex dictador por genocidio gracias al valiente trabajo de personas sobre el terreno, dijo Green.

"Este es el fruto del trabajo duro de personas que tomaron gran riesgo personal", comentó.

Muchos han muerto, incluyendo a un colega guatemalteco de Oglesby que murió en 1990.

Pero en vez de desalentarla, Oglesby dijo que la hizo comprometerse a continuar su investigación.

"Ha tomado mucho tiempo para que la sociedad guatemalteca llegara al punto en el que esta historia se pueda contar abiertamente", comentó.

Para los que vivieron todo, no hay condena suficiente para los autores.

"Lo que hizo Ríos Montt no tiene nombre", dijo Quinac. "Hemos estado esperando y luchando para que se haga justicia por demasiado tiempo".

Oglesby dijo que independientemente del veredicto, esto demuestra que nadie está por encima de la ley, y será una oportunidad para que la ciudadanía aprenda sobre lo que pasó.

Contacta a Perla Trevizo en ptrevizo@azstarnet.com o atl573-4213. En Twitter: @Perla_Trevizo.

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