El mall de las segundas oportunidades

Los tianguis mueven parte de la economía en la frontera
2013-08-25T00:00:00Z El mall de las segundas oportunidadesJoseph Treviño La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star
August 25, 2013 12:00 am  • 

NOGALES, Sonora - Una televisión Sanyo de 13 pulgadas con videocasetera integral. Juguetes de monitos de acción de los ochentas. El juego de video "Proving Ground" de Tony Hawks, de los días de antaño de Playstation 2.

Una gran parte de lo que los tucsonenses llevan a las tiendas de segunda o dejan afuera de sus hogares encuentran aquí una nueva vida en algunos de los aproximadamente 11 tianguis a los que acuden cada fin de semana los habitantes de la frontera.

En el tianguis Colosio, uno de los más grandes, cientos de tiendas de campaña, puestos y tendidos de lonas atraen a los compradores con muebles desechados, herramienta, artículos electrónicos y vajillas pasadas de moda.

David Barrón, un vendedor cincuentón de cachucha de beisbol negra, está entre los empresarios fayuqueros. Los fayuqueros conducen hacia el Norte a rastrear las zonas residenciales, buscando dar con cosas buenas antes de que llegue el camión de la basura.

Luego, si todavía hay espacio, mientras que se amontona el botín en sus camionetas pick-up, peinan las yard sales o ventas caseras y tiendas de segunda mano en busca de los artículos usados que son el deleite de sus clientes en México.

"Lo que encuentre, lo traigo aquí", dijo Barrón, orgulloso, mientras que atornilla una puerta de vidrio en un librero, alistando al centro de entretenimiento para ser puesto a la venta. "Aquí lo arreglamos".

Casi cada fin de semana, ya sea en Tucsón o rumbo al Sur, se puede ver a los fayuqueros cargando con su mercancía por la autopista I-19 en dirección a la frontera con todo, desde bicicletas hasta televisores. Dividen sus cargas en montos menores antes de pasar a México, con la esperanza de evitar los aranceles mexicanos.

Tiendas como Goodwill Outlet, ubicada entre East Irvington y South Campbell Avenue, está entre las favoritas de los revendedores, quienes llevan sus mercancías a las ciudades fronterizas o más al interior de México, como Los Mochis, Sinaloa, como a 550 millas de Tucsón. En un viernes reciente, los compradores de Nogales y Hermosillo estuvieron listos en sus compras en Goodwill Outlet, donde el 40 por ciento de los clientes son de México.

En Nogales, Reynaldo Gutiérrez Gutiérrez, regidor del ayuntamiento y ex director de Obras Públicas, dijo que un flujo de trabajadores migrantes procedentes de todo el país y de Centroamérica ha hecho de los tianguis lugares populares. Los compradores pueden dar con cosas que van desde ropa hasta electrodomésticos "sin que tengan que quitarle el bocado a sus hijos", dijo.

Lo que una vez fue un camino de tierra con riesgos al medio ambiente que se convertía en un fango durante la época de lluvias y un trecho polvoriento durante los tiempos secos, la calle conocida como "Calle Colosio", fue pavimentada por la administración pasada, después de que expertos federales del medio ambiente de Estados Unidos les sugirieron mejoras, dijo Gutiérrez. El tianguis, el cual se extiende como por unas nueve cuadras, ha florecido, así como los vendedores y los residentes.

"Ha mejorado la calidad de vida", dijo Gutiérrez.

Los muchos tianguis de la ciudad son parte de la "economía informal", la cual suele llenar los vacíos entre algunos de los trabajadores. Y beneficia a ambos lados: Gladys Medel, quien vive en Tucsón y labora como limpiadora en una escuela católica, a menudo se pasa por las áreas residenciales y por las tiendas de segunda para luego vender su mercancía y así poder financiar los viajes para visitar a sus familiares en Mexicali, Baja California.

"No hago mucho dinero", dijo. "Pero ayuda a pagar por mis viajes".

Iris Navarrete, una recepcionista de banco en Phoenix, está vendiendo vasos y vajillas que recogió en su ciudad. Tiene dos motivos para vender en el tianguis: obtiene dinero adicional y a la vez puede ver a su marido, José Navarrete, quien solía vivir en Phoenix pero que tuvo que mudarse a Nogales, Sonora, mientras que pone en orden sus documentos migratorios.

Un hombre delgado, quien suele acudir a la iglesia y que luce una barba de tres días que se dibuja en una fácil sonrisa, Navarrete dijo que vivía bien en Phoenix cuando trabajaba en la construcción, mas tras el desplome de la industria de bienes raíces, las finanzas del matrimonio también se desplomaron. El dinero que obtienen vendiendo objetos que otras personas de Arizona ya no quieren los ha ayudado a mantener su matrimonio con vida y estable, pese a la distancia, dijo.

Francisco Mendoza, de 60 años de edad, regatea con un cliente sobre un pulidor de metal que ha visto mejores días y que descansa en medio de una lona, al lado de herramientas de construcción, cadenas y algunas botas vaqueras usadas y cansadas. Todo esto lo trajo desde Tucsón en su pick-up.

"Agarro de todo... especialmente herramienta", dijo. "Nunca sabes qué se va a vender".

Contacta a Joseph Treviño en jtreviño@azstarnet.com o al 807-8029.

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