Desde Tucsón: Cantinfleando con la inmigración

2011-07-18T00:00:00Z 2011-07-18T14:02:27Z Desde Tucsón: Cantinfleando con la inmigraciónOpinión por Ernesto Portillo Jr. La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star

En la edición del Viernes 8 de Julio de La Estrella de Tucsón se publicó una nota sobre Cantinflas, el cómico genio de México. El País tiene planes de conmemorar su obra prolífica al celebrarse un centenario de su natalicio, el 12 de Agosto próximo.

Cantinflas, quien tenía 82 años de edad cuando murió de cáncer en el pulmón en 1993, fue una estrella de cine sin igual en los años cuarentas, cincuentas y sesentas. Realizó unas 50 películas, muchas de las cuales se mostraron en el antiguo cine del centro de Tucsón, El Cine Plaza, antes de que éste fuera demolido como parte de la renovación urbana.

En este país él fue bien conocido por su papel en la comedia clásica de 1956 "Around the World in 80 Days" ("La Vuelta al Mundo en 80 días").

De niño, cuando yo trataba de aprender español, mis padres nos llevaban a mis hermanos y a mí a ver películas de Cantinflas. Yo apenas entendía su manera tan especial de hablar, conocida como "cantinflear"- palabra que está reconocida por la Real Academia Española, institución que vela por el idioma español.

En 1984, Mario Moreno "Cantinflas" asistió a un evento de beneficencia en la Iglesia Católica San Pedro y San Pablo en North Campbell. Mario Celis, en ese entonces un personaje de la radio en Radio Fiesta KXEW-AM, entrevistó a su tocayo.

Probablemente esta fue la única visita documentada de Cantinflas a Tucsón. Pero en 1968, el cómico cruzó la frontera en camino al Norte para reclamar una mina que le habían dejado. Se le conocía por sus pantalones caídos -esto fue años antes de que los jóvenes empezaran a usar los pantalones a media nalga- y por su bigotito. Cantinflas cruzó hacia Arizona a caballo jalando una mula. Su entrada ficticia fue parte de su película "Por Mis Pistolas", de 1968.

Si usted no conoce bien el estilo de Cantinflas, digamos que es algo especial. Habla rápido, inventa sus propias palabras sin significado y da vueltas al tema sin expresar nada.

En otras palabras, su manera es la forma perfecta de cruzar la frontera.

En una breve escena, Cantinflas llega al puerto de entrada en la frontera en medio del desierto. Sólo hay una reja con candado entre dos postes y una garita. No hay muros, no hay agentes bien armados, no hay barreras ni cámaras.

Él se baja de su caballo y no ve a nadie, toca la campana (de esas antiguas tipo cencerro) y despierta al único guardia fronterizo.

"Hey Meester", le dice Cantinflas. El guardia sorprendido se despierta de su siesta y la grita a Cantinflas.

"No me grite", replica Cantinflas. "Ni siquiera estoy en su país".

Cruzar la frontera hacia los Estados Unidos hoy en día no es divertido. Las líneas son largas y lentas. La toma humorística de Cantinflas es un presagio de las experiencias del cruce fronterizo de hoy.

El guardia fronterizo, en un español con mucho acento, le hace una serie de preguntas comenzando con: "¿A dónde va?"

"A Tucsón", responde.

Después de variaos cuestionamientos, un Cantinflas desesperado le pregunta: "¿Por qué todas estas preguntas?". Cantinflas le explica que es un turista, que viene a gastar sus dolaritos

"¿Usted cree que todos somos braceros?", lo cuestiona, haciendo referencia a los mexicanos que fueron reclutados legalmente para trabajar en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial hasta 1964.

El guardia continúa haciéndole preguntas.

"¿Intenta usted derrocar al gobierno de los Estados Unidos?".

La pregunta era sólo una broma en 1968, por su puesto, pero hoy en día es una pregunta que preocupa a muchos estadounidenses. Pero el cómico tenía una buena respuesta.

"No sea payaso", le dijo. "Ustedes tienen todas las armas".

Después de un par de preguntas más el guardia fronterizo está satisfecho con Cantinflas, pues sabe que no es terrorista ni ladrón. Está de acuerdo en dejarlo pasar con sus dos animales. Pero hay un problema.

El guardia no puede abrir el candado de la reja. No puede encontrar la llave.

"No se preocupe", le dice Cantinflas, y saca una llave de su bolsillo. Le dice que es una llave hecha en México que puede abrir todos los candados en los Estados Unidos.

"Ya ve, es muy fácil", asegura el divertido Cantinflas.

Contacta a Ernesto Portillo Jr. en netopjr@azstarnet.com o al 520-573-4187.

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